Yerba y el Gran Amor

Lunes, 10 de julio 2023

El lunes comencé la semana enfocadísima, con la agenda repleta de objetivos para cumplir y tareas pendientes para terminar.

Por fin, después de un par de semana de falta total de claridad y motivación, estaba inspirada y con muchísimas ganas de ponerme a trabajar para desatascar el atasco creativo que he atravesado con mi web desde Navidad.

Y de repente, una tarde cualquiera, durante un paseo cualquiera con mi perra, Yerba da un tirón, o más fuerte de lo normal, o que me pilló un poco desprevenida. No sé cuál fue el motivo, pero el caso es que la perra salió despedida, como ella suele hacer, sin atender a llamadas, gritos ni razones, corriendo desbocada… ¡con la correa colgando!

Este detalle, la correa colgando es lo que más me atormentaba, porque mi perra se ha escapado muchas veces, tiene un instinto de caza que no puede disimular, lo que más disfruta en el mundo es correr como una loca persiguiendo corzos con un ladrido de persecución muy particular.

Ella se ha escapado muchas veces en miles de sitios.

Somos dos culos inquietos con ansias de libertad, nos cuesta obedecer y la sumisión a la autoridad la llevamos regular.

Con el tiempo me voy acostumbrando a tratarla (y supongo que ella a mí), pero lo cierto es que ya me ha puesto en aprietos por este tema…tanto que ya casi me he hecho a la idea de que puede que en alguna de sus escapadas no vuelva. Y digo “casi”, porque una cosa es pensarlo, y otra cosa es afrontarlo.

El caso es que con el tiempo, no sólo se aprende a aceptar, sino que el amor y la fuerza del vínculo que se establece con estos seres va mucho más allá de lo expresable con palabras. Si tienes perro sabes de  lo que hablo.

Los perros, o por lo menos la mía a mí, te enseñan el amor incondicional, el de verdad. Los quieres y punto. Y ellos a ti, igual. Siempre saben cómo hacerse querer estos seres perrunos, siempre tienen el gesto o el cuidado perfecto que una necesita en el momento adecuado. Tienen un sexto sentido para eso, el sentido de dar amor.

Hasta el día que no están, que lo que dejan es la enorme huella de su falta.

Yo me había ido haciendo a la idea de que Yerba un día iba a faltar, y ya sabía que sería porque se iría corriendo detrás de un corzo como a ella tanto le gustaba hacer…a lo que no me había hecho a la idea es de que se me iba a escapar con la correa colgando, en el monte de Guadalajara un día de verano con 40 grados a la sombra.

Sin duda, que muriera de calor bajo el sol abrasador de las tres de la tarde porque se había enredado con la puta correa en un arbusto no era lo que yo había imaginado para ella. Aunque es cierto que la muerte siempre llega de maneras insospechadas.

Te puedes imaginar que el día siguiente de que Yerba desapareciera fue un auténtico infierno:

Desde las 7 de la mañana salí a buscarla por el campo, hectáreas de terreno, miles de árboles.

Mi padre y yo recorrimos con el coche todos los caminos de la zona 3 y 4 veces. Caminos que ni conocíamos aún a riesgo de perdernos nosotros. Pateamos, recorrimos, preguntamos, personas del pueblo se unieron a la búsqueda, lo hicimos todo, bajo un sol abrasador en plena “ola de calor” en Guadalajara.

Cada hora que pasaba yo sufría más y más.

Estaba totalmente desesperada, agotada, frustrada, muerta de calor, histérica…fue horrible.

Jueves, 13 de julio 2023

Siempre he sentido que estoy un poco sola en la vida.

No porque no sea sociable o porque no tenga amig@s, sino porque me muevo demasiado. Últimamente esto me pesa.

Siento que me muevo tanto, me mudo tanto de lugar, que no soy capaz de construir nada estable, ninguna red de amig@s cercanos a los que se pueda pedir una mano en estos casos.

En mi cabeza pienso: “¿Cómo voy a pedir ayuda si llevo años sin hablar con ellos?

Siento que pedir ayuda es como molestar, que las personas están muy ocupadas en sus vidas como para venir a ayudarme a mí, que soy un lobo solitario.

Y esto ha sido lo más bonito que me ha traído esta horrible experiencia, que en el momento que escribo esto, todavía no ha terminado, por lo que no sé si tendrá un final feliz o no.

Fue tanta la desesperación y las ganas de encontrar a mi perrita Yerba con vida que vencí esas resistencias mías a pedir ayuda, a apoyarme en la red, a permitirme sentir cuidada, ayudada y amada, que me atreví a pedir ayuda de la manera que se me ocurrió:

A través de las redes sociales (Instagram y whatsapp) y lo que sucedió entonces fue totalmente abrumador para mí, en el buen sentido.

Cuando me atreví a pedir ayuda, a hacer un llamado desde la desesperación total, a mostrarme en la vulnerabilidad más frágil que he experimentado jamás, la respuesta de la red fue realmente impresionante.

No te imaginas la cantidad de mensajes y muestra de amor que recibí.

Algo que me sorprendió fue la cantidad de personas que me mostraron su apoyo y me ofrecieron su ayuda, la cantidad de personas que me sugerían cosas que podía hacer, compartieron mis publicaciones, me preguntaron a menudo cómo estaba.

Montones de amigos conectándose con mi perrita, oraciones, rezos, reiki, péndulo para ayudarme a encontrarla.

Amigas que se ofrecieron a venir a ayudarme a buscarla, personas del pueblo que salieron con sus coches y con sus perros a buscarla, Oscar con su perrita Gala (un rastreador de mascotas extraviadas) que vino a rastrear a ver si encontrábamos alguna pista que nos llevara a Yerba…

Y por supuesto mis padres. Mi madre estaba en Asturias de vacaciones y no tardó ni 7 horas desde que se enteró hasta que estaba aquí en casa conmigo, junto con mi padre para ayudarme en todo lo que pudieran.

La necesité, la pedí, y la red, la ayuda y el apoyo aparecieron.

Siento que lo hicimos todo.

Puede que la red no se sienta a veces, pero cuando se requiere, la verdadera red está, aparece. Las personas tenemos buen corazón, de verdad.

Si confías y te abres, encuentras a un montón de personas dispuestas a ayudar.

Y la situación es una mierda, es durísima, no tengo ni puta idea de qué más hacer. No tengo ni idea de si Yerba está viva o muerta…pero el amor y el apoyo…eso lo cambia todo.

No cambia la situación de mierda, pero sí reconforta, a mí me devuelve la confianza en el Ser y en la humanidad.

Y también he aprendido a pedir cuidado, a pedir apoyo, a pedir ayuda, porque me gusta, lo necesito y me hace bien.

Me gusta que me cuiden. También me gusta cuidar.

Todo esto me ha hecho reflexionar mucho en las maneras en las que yo no me estaba dejando ayudar, los lugares en los que no me atrevo todavía a mostrarme vulnerable y me cierro, me pongo fría, como sin poder acceder a mis emociones. Como una especie de densidad, inaccesibilidad y cerradura que se me activa en los momentos en los que más amor necesito.

Antes, en estos momentos, la acababa liando, me enfadaba por no saber pedir lo que necesitaba, me frustraba o me ponía de muy mala ostia, una mala ostia que asustaba.

Ahora, cada vez más y mejor, sé que cuando empiezo a cerrarme y negar las emociones, lo único que necesito es pedirle a alguien que me escuche, que me abrace y que me muestre que está ahí.

Y en ese espacio yo me puedo abrir y llorar en paz, y gritar, y sentir…

Porque sí, hay situaciones en la ida que son una mierda.

Y en esos momentos, a mí por lo menos, me hace falta la red.

Así que gracias. Gracias a todas las personas que estuvisteis y estáis de alguna manera.

Aunque a veces no se sienta, no se perciba, la red está.

La red somos nosotros.

Creemos redes, vínculos en los que ayudarnos, escucharnos, aceptarnos y amarnos sea la norma, porque las situaciones de mierda vienen solas, pero los vínculos los creamos nosotros.

Termino de escribir esto el 13 de julio de 2023.

Yerba todavía no ha aparecido pero a mediodía a mi padre y a mí nos ha parecido escucharla a lo lejos con ese ladrido tan particular que ella tiene cuando anda corriendo detrás de un corzo.

Ya te contaré…

“Por supuesto, ver la muerte de cerca siempre te hace replantearte la vida…

Y en esos momentos en los que estás a punto de perder a alguien, un@ empieza a pensar en todas las cosas que podrías haber hecho mejor en esa relación. Se empiezan a valorar todos los detalles que pasan desapercibidos mientras todavía podemos disfrutarlos.

Ese ruidito de tus patitas en el suelo cuando no paras de subir de arriba a abajo por las mañanas porque eres un culo inquieto y la más madrugadora de toda la casa…Ese calorcito que se siente cuando eliges mi cama para hacer cucharita un ratito y luego te levantas y te vas, y luego vuelves y te metes debajo del edredón, y te vuelves a levantar y a ir… porque eres un culo inquieto!

Todas esas cosas  que cuando se tienen, son motivo de queja y de enfado pero cuando se teme porque no vuelvan a estar nunca más, entonces se valoran, se aprecian y se extrañan!!!!

¡Cómo me gustaría volver a oír esas patitas! ¡Y volver a dormir contigo haciendo cucharita!

Aprendamos a amar y aceptar las luces y las sombras cuando están. Porque cuando no haya más “motivos de queja” será porque ya ese Ser es sólo luz, lo que significa que estará en otro plano, en el cielo, o cómo tú te quieras imaginar la muerte.

Aprendamos a convivir e integrar en vida las luces y las sombras. Lo que nos gusta y lo que no nos gusta, porque ambas son partes inseparables e indivisibles del Ser.

Todas las personas tienen las dos caras, y tú también las tienes para los demás.

¡Esa es nuestra perfecta imperfección!

Aceptar, amar, comunicar las necesidades, los sentires, todas las partes del vínculo son sagradas.

Valorémoslo en Vida y no lo lamentemos cuando ya no estén, pues será demasiado tarde.

Amémonos, Cuidémonos, Aceptémonos y Respetémonos!

La Vida pasa, y nosotros “nos pasamos” los unos a los otros.

✨¡Y qué bello es Vivir!

Disfrutémoslo antes de que nos llegue la Muerte.”

✨Reflexiones después de sentir muy de cerca la muerte de mi perrita. Pero no era su momento todavía, es momento de disfrutar más de su presencia.

Viernes, 14 de julio 2023

Efectivamente no era su momento todavía

Después de cuatro largos días, de experimentar el abanico más amplio e intenso de emociones que he experimentado nunca, de vivenciar algunos milagros como por ejemplo, que el segundo día de ola de calor bajara 10 grados la temperatura en Guadalajara, después de haberlo hecho TODO: empapelar todas las redes y los pueblos de alrededor con carteles, hacer batidas cada día, traer un rastreador para buscarla por los alrededores, aprenderlo todo sobre el comportamiento de los perros cuando se extravían y entran en shock…lo hicimos todo!!

Pues al atardecer de ese cuarto día, como los tres días anteriores, yo me fui a pasear con Chema y a ver el atardecer en medio del monte cerca de una fuente ya que dicen que si los perros están en shock, puede que no reconozcan ni su propio hogar, y en ese caso, lo habitual es que salgan por la noche, después del atardecer, y puede que estén cerca de lugares con agua.

Si te digo la verdad, yo durante ese atardecer, en parte estaba esperando que Yerba apareciera, pero otra gran parte de mi ya se estaba haciendo a la idea de que no iba a volver nunca, sólo deseaba que no hubiera sufrido mucho si es que había quedado enredad en algún matorral inmóvil y sedienta…

Mis padres se estaban preparando en casa también para salir a hacer “la ronda nocturna” por otros lugares alrededor del pueblo por si se acercara a buscar comida…seguíamos haciéndolo todo, aunque cada vez la esperanza era menor.

Ese día mis padres se entretuvieron un poco más en salir de casa, y entonces sucedió!!

¡¡¡Una pareja llamó a la puerta y traían a Yerba con su correa!!!

Yo no estaba allí, pero no me puedo ni imaginar la cara que pondría mi madre cuando abrió la puerta y vio esa imagen.

Rápidamente me llamaron por teléfono y me lo contaron.

Yo volví caminando a casa lo más rápido que pude, llorando de la alegría, no me lo podía creer.

¿Cómo había sido?

¿Quién la había encontrado? ¿Dónde?

¿Cómo estaba Yerba?

Cuando llegué a casa encontré a Yerba flaca y desorientada, casi no reaccionaba.

Bebía agua desesperadamente, pero al rato comenzó a vomitarlo todo tal y cómo lo bebía, estaba muy débil y flaca.

Le dije a mi padre, vamos al veterinario de urgencia, eran las 10.00 de la noche.

Cuando llegamos allí el veterinario le hizo mil pruebas. Estaba tan deshidratada que la primera vez que le intentó sacar sangre no pudo porque su sangre era demasiado densa.

Le dio suero de beber, le pinchó suero subcutáneos, nos dio varias pastillas para el riñón porque había sufrido mucho… estuvimos allí un par de horas.

Luego nos fuimos a casa, el veterinario nos dijo que si veíamos que empeoraba o vomitaba, fuéramos directamente al hospital de urgencias rápidamente.

Estuvimos toda la noche pendientes de ella, pero esa perra tiene una fuerza sobrenatural.

Al día siguiente ya estaba mucho mejor, su recuperación fue súper rápida.

Esa misma mañana el veterinario llamó interesándose por su estado y confesó que la perra estaba en unos niveles de deshidratación muy serios y que estuvo preocupado por su vida.

Efectivamente, mi temor más grande se había hecho realidad. Parece ser que esta pareja encontró a Yerba totalmente enredada con su correa en una zona de árboles y matorrales no muy lejos de casa y no muy lejos de dónde habíamos estado buscando.

Yo todavía no he podido hablar con ellos, pero por lo que me cuentan, la persona que la encontró es aficionado a la caza y conoce esas zonas a la perfección, debieron oír algún ruido y allí la encontraron, la desataron (dicen que le habría sido imposible a ella misma romper la correa o soltarse de lo enredada que estaba) y la trajeron a casa caminando muy lentamente porque ella ya casi no tenía ni fuerzas.

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Viernes, 8 de diciembre 2023

Aquí me encuentro, haciendo balance de este año que termina, 2023.

Me gusta hacer balance y echar la vista a atrás para integrar y extraer aprendizajes de las experiencias vividas y así sentir que entro al nuevo año con la energía renovada.

La verdad es que 2023 ha sido un año duro y difícil para mí, pero a la vez me ha mostrado como soy capaz de resurgir una y otra vez como el ave fénix.

Ha habido muchos momentos difíciles e intensos pero sin duda, el más duro ha sido este y a la vez es el momento en el que más Amor he dado y he recibido.

Y al final, ese es el objetivo de la vida, Dar y Recibir Amor.

Deseo que este año que termina tú también hayas podido sentir Amor, darlo y recibirlo y que sigas haciéndolo en 2024.

Porque el Amor, cuánto más das, más tienes.

Y cómo dice el rapero Kase O:

¡Cuánto más Amor das, mejor estás!

8 Dic, 2023